Restaurantes y cafés en Santa Fe

Restaurantes y cafés en Santa Fe

Llegó el fin de semana y no sabes donde ir Santa Fe te Ofrece distintas opciones para relajarte y disfrutar de un buen momento en compañía de tus personas especiales por ello aquí te dejamos estas sugerencias que seguro te encantarán.

Cascabel

Lo encontré en el oculto centro comercial Park Plaza en Santa Fe. Hay que tomar un elevador hacia el segundo sótano y entre boutiques exclusivas y restaurantes de tono excesivamente ejecutivo, Cascabel aparece como un elegante respiro y un homenaje al chile cascabel, dado el nombre por su forma redonda y el sonido que emiten las semillas en su interior cuando está seco.

El restaurante es una enajenación a primera vista, está dividido en dos áreas y conviene más tomar un lugar en la terraza techada, pues la vista a través de los cristales hacia los espacios verdes de la plaza y su decoración con mesas a manteles blancos es mejor remedio para relajarse que cualquier medicina. Del otro lado está la segunda parte del comedor, cuyo ambiente es menos luminoso y ofrece la posibilidad de sentirse al interior. En suma, me hizo sentir que había llegado ahí por ser una ocasión especial, cómodo y dispuesto a probar.

Cascabel respondió a su prometida cocina mexicana con sabores típicos en platillos sencillos, pero estoy seguro que la seducción y sorpesa que impone el concepto se pueden trasladar aún más a las recetas y quitarles la timidez.

Mercado Santa Fe

Mercado Santa Fe es una propuesta divertida. Este lugar fusiona el ambiente familiar durante el día con la sed de regocijo nocturno gracias a la coqueta barra de El Curandero.

Su espacio es amplio, con mesas y sillas de madera estilo casero. Del techo cuelgan varias hileras de luces que iluminan los cubículos personalizados al estilo del restaurante que lo ocupa. La decoración va desde lo campirano, hasta rincones con trazos de grafiti.

Son siete locales de comida y una barra que prepara “remedios” a base de shots con una amplia sección lounge para reunirse con los amigos.

Bienvenida esta travesía gastronómica para Santa Fe, con música en vivo, djs y ambiente joven.

Buna 42

BUNA Café Rico tiene un nuevo experimento: Taller 42. Al parecer, su intención es adentrarte en un laboratorio de química, en el que los matraces Erlenmeyer son macetas para cactáceas, y las losetas –en forma de hexágonos en tonos azul y menta— simulan alcanos, alquenos y alquinos. El objetivo de este taller es mostrar los procesos de sabores que cambian gracias al calor, al frío o al agitar un brebaje.

Tienes que probar la extracción de café frío, un destilado muy agraciado. El método consiste en colar el grano mediante un goteo excesivamente lento (más o menos una gota por segundo), para lograr una extracción en un tiempo entre ocho y 12 horas. El resultado es una taza de mínima acidez o amargura, con un dulzor inconcebible. Esto es alquimia, amigos.

Los Churros de Valle Santa Fe

Todos los que iban a Valle de Bravo de chicos guardan a Los Churros de Valle en el corazón como un lugar mágico de la infancia. Por suerte, en Santa Fe se puede curar cualquier arranque de nostalgia. El poniente de la ciudad ahora tiene una sucursal que ofrece la sensación acogedora, el ambiente familiar y las maravillosas alcachofas y churros del sitio original.

En Los Churros de Valle esto no es la excepción. Se piden de azúcar y canela o de cajeta y pueden acompañarse con un chocolate caliente espeso que instantáneamente alivia el frío y aniquila cualquier tipo de desolación. Otras opciones del menú son los molletes pipioltepec, sushi, banderillas, edamames, alambre de la casa… Hay un poco de todo.