El primer departamento es, para muchos, el primer gran reto en términos de hábitos financieros. Te presentamos algunos consejos para superar la prueba de la vida independiente. 

Vivir solo es el sueño de casi cualquier adolescente. Pero la diferencia entre juventud y etapa adulta radica en el ingreso al mercado laboral para cubrir los gastos como la televisión por cable. Si estás considerando abandonar la casa de tus padres y tener tu primer apartamento, hay un par de cosas que debes saber antes de que guardes tus pertenencias en cajas.

La mudanza local de un departamento promedio de dos recámaras, de 50 a 65 metros, por ejemplo, puede costar entre 2,500 y 4,000 pesos por el servicio básico, y aproximadamente 5,700 pesos por un servicio completo que incluye embalaje y otros.

Esta experiencia puede ayudarte a generar una responsabilidad económica sobre tus ingresos y gastos.

Un artículo de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) expone algunos puntos que debes considerar antes y durante tu mudanza. Descubre 7 a continuación.

 

1. Fumiga los gastos hormiga.

Los pequeños lujos y antojos serán la peor plaga para tus finanzas personales. Prioriza entre lo necesario y aquellos gastos de los que puedes prescindir como el café, cigarros o postres. Incluso la frecuencia de tus salidas al cine o reuniones.

2. Responsabilidad sobre tu bolsillo.

Toma precauciones con el ritmo de tus gastos. Recuerda que ahora tu independencia exigirá pagos mensuales.

3. Ahorro, el eterno aliado.

Si ya estás preparado para decirle adiós a tus padres en un par de meses, el ahorro se convertirá en un aliado que no debes descuidar, pues te ayudará a solventar gastos como el depósito de garantía, que  protege al arrendatario cuando el inquilino incumpla los términos del acuerdo de alquiler. Este instrumento se usa para cubrir daños al inmueble, gastos de limpieza, reemplazo de llaves y otros.

4. Prepara un presupuesto. 

En un cuaderno, anota tus gastos fijos como internet, teléfono, gas, luz, despensa…, pues así tendrás el panorama de lo que debes pagar.

5. Comparte el espacio.

Define cómo y con quién quieres vivir. Un compañero (roommate) puede ser una buena opción si deseas reducir tus gastos fijos.

6. Comida sana. 

Para que no gastes en restaurantes, una de las primeras cosas que tendrás que aprender fuera de casa es a cocinar. Esto ayudará considerablemente a tus finanzas, pues se coordinará con tu lista de gastos de despensa, y así evitarás las compras innecesarias.

7. Cuídate de los tarjetazos. 

La tarjeta de crédito puede ser una herramienta de ayuda o un arma letal. Cuando tengas tu presupuesto armado con gastos fijos, sabrás cuál es tu capacidad de endeudamiento. Recuerda que debe ser el 30% de tus ingresos.